¿Qué es la tasa de fotogramas? FPS, frecuencia de actualización y cómo medirla
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La tasa de fotogramas es el número de imágenes fijas que una pantalla muestra cada segundo para crear la ilusión de movimiento. Se mide en fotogramas por segundo, abreviado como FPS. Una tasa de fotogramas más alta significa que cada segundo llegan más imágenes, lo que el ojo interpreta como un movimiento más suave y fluido. Esta guía explica qué es la tasa de fotogramas, en qué se diferencia de la frecuencia de actualización, cómo percibe el ojo la fluidez, qué valores habituales convienen al cine y a los videojuegos, y qué limita las cifras que puede alcanzar tu hardware. Puedes medir tu propia pantalla en segundos con la prueba de tasa de fotogramas gratuita de este sitio.
¿Qué es la tasa de fotogramas (FPS)?
Un fotograma es una única imagen completa. El movimiento en cualquier pantalla es una ilusión formada a partir de una secuencia rápida de estos fotogramas. Cuando las imágenes cambian con suficiente rapidez, el cerebro las funde en un movimiento continuo. La tasa de fotogramas simplemente cuenta cuántos fotogramas aparecen en un segundo. Un clip a 60 FPS muestra sesenta imágenes distintas cada segundo. Un clip a 30 FPS muestra la mitad, por lo que cada imagen permanece en pantalla el doble de tiempo.
La idea se aplica en cualquier lugar donde una pantalla muestre movimiento: cine, televisión, vídeo en streaming, animación y videojuegos. En los juegos el número es dinámico. Tu tarjeta gráfica renderiza cada fotograma bajo demanda, de modo que la tasa de fotogramas sube y baja según la complejidad de la escena. En el vídeo grabado la tasa de fotogramas suele fijarse cuando se captura o codifica el archivo, así que permanece constante durante la reproducción. En cualquier caso, se cumple la misma regla. Más fotogramas por segundo producen un movimiento más suave, un detalle más nítido mientras los objetos se mueven y, en los juegos, una respuesta visual más rápida a tus acciones. El número es una tasa, no una resolución, por lo que por sí solo no dice nada sobre la nitidez de la imagen. Para profundizar en cómo funciona la medición y cómo se calcula, consulta nuestra guía sobre los fotogramas por segundo.
Tasa de fotogramas frente a frecuencia de actualización (Hz)
La tasa de fotogramas y la frecuencia de actualización son fáciles de confundir porque ambas cuentan eventos por segundo. No son lo mismo. La tasa de fotogramas es cuántos fotogramas produce tu ordenador y envía a la pantalla, medida en FPS. La frecuencia de actualización es cuántas veces por segundo el monitor redibuja físicamente su imagen, medida en hercios (Hz). Una es una salida de tu hardware y tu software. La otra es una propiedad fija del propio panel.
Las dos interactúan de forma directa, y el número más bajo marca el límite. Un monitor que funciona a 60 Hz solo puede mostrar sesenta imágenes nuevas por segundo. Si tu tarjeta gráfica renderiza 200 FPS, la pantalla sigue mostrando sesenta, y los fotogramas sobrantes se descartan. Si, en cambio, tu hardware solo alcanza 40 FPS en un panel de 144 Hz, la pantalla no tiene nada nuevo que mostrar en muchos de sus ciclos, así que repite fotogramas. Para aprovechar una tasa de fotogramas alta necesitas tanto una GPU capaz como un monitor con una frecuencia de actualización acorde, como 120 Hz, 144 Hz o 240 Hz. Si no estás seguro de lo que admite tu panel, nuestra guía sobre cómo comprobar tu frecuencia de actualización te lo explica paso a paso. Un desajuste entre las dos cifras es también la causa clásica del desgarro de pantalla, en el que la pantalla muestra partes de dos fotogramas a la vez. Puedes reproducir y estudiar ese artefacto con la prueba de desgarro de pantalla.
Cómo percibe el ojo humano la fluidez
El sistema visual humano no tiene una tasa de fotogramas fija. Funciona como un proceso continuo y no como una cámara con obturador, por lo que no existe un valor único donde se detenga la percepción. En cambio, la sensibilidad depende de lo que estés mirando. La velocidad del movimiento, el contraste, el brillo y el tamaño de los objetos en movimiento cambian, todos ellos, cuántos fotogramas eres capaz de distinguir. Por eso las afirmaciones sobre un "límite del ojo" rígido resultan engañosas.
Se cumplen algunas pautas generales para la mayoría de los observadores. Por debajo de 24 FPS, el movimiento empieza a parecer una sucesión de diapositivas. En torno a 30 FPS, el movimiento se percibe como continuo, pero puede dar tirones durante los desplazamientos rápidos. A 60 FPS la mayor parte del movimiento cotidiano se ve suave y se siente ágil. El salto de 60 a 120 FPS es claramente visible en el contenido rápido, sobre todo en juegos y barridos veloces de cámara. Más allá de 120 FPS las mejoras se reducen, aunque muchas personas siguen notando la diferencia hasta 240 FPS en escenas de alta velocidad. La fluidez no depende solo de la cifra bruta. También depende de la claridad de movimiento, la nitidez de un objeto a medida que se desplaza por una pantalla LCD de muestreo y retención. En estos paneles cada fotograma se mantiene estático hasta que llega el siguiente, y tu ojo sigue el objeto en movimiento, lo que difumina sus bordes en un desenfoque percibido. Las tasas de fotogramas más altas acortan el tiempo que se mantiene cada fotograma, por lo que reducen ese desenfoque. Puedes observar el efecto directamente con la prueba de desenfoque de movimiento.
Tasas de fotogramas comunes y para qué sirven
Distintas tasas de fotogramas convienen a distintas tareas. El cine ha mantenido el mismo estándar durante aproximadamente un siglo, mientras que los juegos competitivos exprimen el hardware hasta el límite. La tabla siguiente resume los objetivos más comunes y para qué encaja cada uno.
| Tasa de fotogramas | Uso típico | Notas |
|---|---|---|
| 24 FPS | Cine, la mayoría de las películas en streaming | El estándar cinematográfico de siempre; su ligero desenfoque de movimiento se percibe como "cinematográfico". |
| 30 FPS | Emisión de televisión, juegos de consola antiguos, vídeo web | Suave para una visualización informal, pero puede dar tirones en la acción rápida. |
| 60 FPS | Informática general, juegos de consola, vídeo HD | El punto de referencia práctico para un movimiento suave y ágil. |
| 120 FPS | Juegos de alta frecuencia, consolas modernas | Notablemente más suave; requiere una pantalla de 120 Hz o más rápida. |
| 144 FPS | Juegos de PC en monitores de alta frecuencia | Un punto óptimo muy popular para un juego ágil. |
| 240 FPS | Juegos competitivos y esports | Minimiza la latencia de entrada y el desenfoque en títulos de reflejos rápidos. |
Para la mayoría de los usuarios, 60 FPS es el objetivo que equilibra la fluidez con un hardware asequible. Si bajas de ahí, el movimiento se siente entrecortado. Si subes por encima, necesitas tanto un monitor de mayor frecuencia como una tarjeta gráfica más potente para mantener el flujo de fotogramas. Los jugadores competitivos buscan 144 FPS y más porque la menor latencia y el movimiento más nítido se traducen en una ventaja medible en títulos de reflejos rápidos. El objetivo adecuado depende de tu género, tu pantalla y tu presupuesto. Nuestra guía sobre los fotogramas por segundo en los videojuegos aborda esas compensaciones en detalle.
Qué limita tu tasa de fotogramas
La tasa de fotogramas es el resultado de una cadena de procesos, y la etapa más lenta marca el techo. Varios componentes pueden convertirse en ese cuello de botella, e identificar el correcto es la clave para corregir un rendimiento bajo.
GPU
La tarjeta gráfica realiza el trabajo pesado de dibujar cada fotograma. A resoluciones altas, y con efectos exigentes como el trazado de rayos, el suavizado de bordes y las texturas detalladas, la GPU suele ser el factor limitante. Reducir estos ajustes es la forma más rápida de aumentar la tasa de fotogramas.
CPU
El procesador prepara cada fotograma antes de que la GPU lo dibuje, y se encarga de la física, la lógica del juego y las llamadas de dibujo. En juegos con mucha simulación, y a resoluciones más bajas, la CPU puede limitar tu tasa de fotogramas incluso cuando la tarjeta gráfica todavía tiene margen. Esta situación se conoce como estar limitado por la CPU.
Motor del juego y optimización
El software importa tanto como el hardware. Un motor mal optimizado, una fuga de memoria o un error sin corregir pueden mantener la tasa de fotogramas por debajo de lo que deberían ofrecer tus componentes. Las actualizaciones de controladores y los parches del juego a menudo recuperan el rendimiento perdido sin ninguna pieza nueva.
VSync y límites de fotogramas
VSync limita deliberadamente la tasa de fotogramas a la frecuencia de actualización para evitar el desgarro. Sacrifica algo de latencia de entrada a cambio de una imagen limpia y alineada. Los límites de tasa de fotogramas que estableces tú, el juego o una tecnología de frecuencia variable como G-Sync o FreeSync funcionan de la misma manera. Son límites intencionados, no fallos, y explican por qué un sistema potente puede quedarse justo en 60 FPS.
Tasa de fotogramas frente a tiempo de fotograma y consistencia
La tasa de fotogramas media es un titular útil, pero oculta un detalle importante: la consistencia. El tiempo de fotograma mide cuánto tarda en renderizarse cada fotograma individual, en milisegundos. Un flujo constante de fotogramas espaciados de forma uniforme se siente suave. Un flujo irregular se siente como un tartamudeo, incluso cuando los FPS medios parecen altos. Por eso dos sistemas que informan de la misma media pueden sentirse muy distintos en la práctica.
La relación entre ambos es sencilla. El tiempo de fotograma es el inverso de la tasa de fotogramas. Si los fotogramas llegan a un ritmo perfectamente uniforme, 60 FPS equivalen a 16.7 ms por fotograma y 120 FPS equivalen a 8.3 ms. Los problemas aparecen cuando los tiempos de fotograma se disparan. Un solo fotograma que tarda 50 ms mientras sus vecinos tardan 16 ms produce un tirón visible, sea cual sea la media por segundo. La tabla siguiente empareja cada tasa de fotogramas común con el tiempo de fotograma que implica bajo un ritmo uniforme.
| Tasa de fotogramas | Tiempo de fotograma (ritmo uniforme) |
|---|---|
| 30 FPS | 33.3 ms |
| 60 FPS | 16.7 ms |
| 120 FPS | 8.3 ms |
| 144 FPS | 6.9 ms |
| 240 FPS | 4.2 ms |
Como las medias pueden ocultar estos picos, un ritmo de fotogramas constante suele importar más que un pico alto. Cuando los fotogramas llegan de forma irregular percibes tartamudeo y trepidación, y ninguna cantidad de FPS bruta lo enmascara del todo. Puedes ver cómo se ve y se siente un ritmo irregular usando la prueba de tartamudeo, que facilita detectar los tirones antes de perseguir una media más alta.
Preguntas frecuentes
¿Son buenos 60 FPS?
Sí. 60 FPS es el punto de referencia ampliamente aceptado para un movimiento suave y ágil en los juegos, el vídeo y el uso general. Se combina de forma natural con la frecuencia de actualización de 60 Hz presente en la mayoría de los monitores estándar. Los jugadores competitivos apuntan más alto, pero para la gran mayoría de las tareas 60 FPS se sienten fluidos y cómodos.
¿Es siempre mejor una tasa de fotogramas más alta?
Las tasas de fotogramas más altas ofrecen un movimiento más suave y una menor latencia de entrada, pero solo hasta la frecuencia de actualización de tu monitor. Renderizar 200 FPS en una pantalla de 60 Hz desperdicia energía y genera calor sin ningún beneficio visible. Ajusta tu tasa de fotogramas objetivo al panel que realmente tienes.
¿Cuál es la diferencia entre FPS y Hz?
Los FPS cuentan los fotogramas que tu ordenador envía a la pantalla cada segundo. Los Hz cuentan cuántas veces puede redibujarse la pantalla cada segundo. Tu fluidez efectiva está limitada por la menor de las dos cifras.
¿Cómo mido mi tasa de fotogramas?
El método más rápido es una herramienta basada en el navegador. La prueba de tasa de fotogramas de este sitio mide tus FPS en directo al instante, sin descargas ni instalaciones, para que puedas confirmar lo que tu pantalla ofrece realmente.
Pruebas y guías relacionadas
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- ¿Cuál es mi frecuencia de actualización?: encuentra y confirma los Hz de tu monitor.
- Fotogramas por segundo en los videojuegos: cómo influyen los FPS en el juego y en la competitividad.
- Prueba de desenfoque de movimiento: comprueba cuán nítidos se mantienen los objetos en movimiento en tu pantalla.
- Prueba de tartamudeo: detecta un ritmo de fotogramas irregular y la trepidación.